Antiguo Imperio Romano

El imperio romano (27 a. C. – 476 /1453 d. C.) fue uno de los más influyentes y poderosos en la historia humana, sobre todo para la cultura occidental. De hecho, fue uno de los que marcó un antes y un después en el término civilización, instaurando sistemas creados con mucha inteligencia y efectividad, lo que lo llevó a perdurar por siglos.

Este pasó de ser un pequeño pueblo a convertirse en todo un imperio poderoso que dominó gran parte del mundo antiguo. A continuación nos enfocaremos en hablar de la etapa de Roma en la que fue dominada por emperadores¹.

Origen del Imperio Romano²

El origen del Imperio Romano se ubica en el momento que aquella civilización da un vuelco a su “tradición” instaurando un nuevo régimen político, “El Principado” (27 a.C). Este sistema se basa en la preeminencia política del princeps en detrimento de los restantes poderes y atribuciones de magistrados y Senado. Este cambio apenas hubiera sido posible si Octavio no se hubiera convertido previamente en el único árbitro del Estado romano.

Desde la perspectiva constitucional romana, el “principado” de Octavio (ahora Augusto) significó tan sólo un paso más de las tendencias políticas en época tardorrepublicana. Es decir, la búsqueda de la centralización del poder y un cambio de la estructura administrativa republicana -que era vista como ineficaz y lenta-. Estas problemáticas republicanas las debemos ubicar en un contexto en el cual la civilización romana se expandía desmesuradamente y su Estado necesitaba de una mayor fluidez en las decisiones.

Monumento de Augusto. Se trata de la estatua de “Augusto de Prima Porta” ubicada en Villa de Livia (Antigua Villa de Livia Drusilla quien fue esposa de augusto). En Museo Vaticani.

El nuevo régimen mantenía la “fachada” institucional de la República (Senado, comicios, magistrados). Sin embargo, ahora los magistrados actuarían no en nombre del Senado, sino como representantes personales del emperador. El Senado se configuraría a voluntad del princeps y los comicios perderían pronto su función legislativa. Por lo tanto la República no desaparece con el Imperio, sino que sus instituciones tradicionales han cambiado su funcionamiento.

Ubicación del Imperio Romano³

El Imperio romano en el año 117, cuando alcanzó su máxima extensión, bajo el gobierno del emperador hispano Trajano. En Junta De Andalucía.

En la etapa imperial, los romanos se extendieron hacia otras regiones del mundo, alcanzando su máxima extensión territorial bajo el gobierno del emperador Trajano. En esta época, Roma dominaba hacia el oeste hasta el océano Atlántico, hacia el este hasta el mar Rojo, el mar Caspio y el golfo Pérsico, hacia el sur hasta el desierto del Sahara y hacia el norte hasta las tierras que rodeaban el río Rin y el río Danubio, incluyendo Caledonia. Todo este territorio lograba alrededor de 6,5 millones de km2.

Etapas del Imperio Romano

El Imperio fue mutando a medida que pasaron los años. Por ello, podemos dividir su historia en diferentes etapas (Alto Imperio, Crisis del siglo III y Bajo Imperio).

El Alto Imperio Romano

Esta etapa abarcó desde el año 27 a. C. hasta el año 305 d. C. En este período Roma alcanzará su mayor expansión territorial y militar. La ciudadanía romana se extenderá hacia las provincias anexadas. Esto generará la promoción social de élites provinciales hacia los máximos honores y cargos sociales. Esto será una fuente de conflicto, ya que estos nuevos ciudadanos honoríficos competirán y entrarán en choque con el tradicional Senado romano. En este período, los emperadores que sucedieron a Augusto, entre los años 14 y 68 fueron los siguientes: Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. En el año 68 por motivo de una guerra civil, se interrumpió esta dinastía de Augusto y surgió la siguiente dinastía de los Flavios, quienes gobernaron desde el año 68 hasta el año 96.

A la dinastía de los Flavios los sucedió la dinastía de los Antoninos, quienes gobernaron desde el año 96 hasta el año 193. Entre este período se sucedieron los emperadores Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo, quienes mantuvieron un sistema político muy parecido al anterior de los Flavios.

Posteriormente, vino la dinastía de los Severos, que abarcó desde el año 197 hasta el 235, y fue iniciada por el emperador Septimio Severo, seguido de Caracalla, Macrino, Heliogábalo y Alejandro Severo.

Árbol genealógico de los emperadores de la dinastía Severa. Puede verse la importancia del parentesco a través de mujeres (en cursiva), como ya ocurrió durante la dinastía de los Antoninos.

Crisis del siglo III

Aquí comienza la crisis del siglo III. En este periodo, por más de 30 años, se produjo una anarquía militar en donde no pudo consolidarse un poder regular y central. Fue frecuente en estos años, que los grandes generales de los ejércitos fronterizos depusieran y nombraran emperadores. Finalmente, con los llamados “emperadores Ilirios” el imperio se fue estabilizando y los emperadores de forma progresiva nuevamente concentraran el poder. Luego surgirá la figura de Diocleciano con quien se iniciará una serie de reformas y la figura imperial alcanzará una breve estabilidad.

El Bajo Imperio Romano

Este período abarcó desde el ascenso del emperador  Diocleciano (284 d.C)  hasta la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C). Con Diocleciano estamos ante una nueva instancia política diferente al Principado. Se inaugura el llamado “Dominado romano”. El emperador bajoimperial tenderá a fortalecer su poder en todos los ámbitos: controlando directamente el ejército, seleccionando cuidadosamente sus colaboradores más cercanos, funcionarios palatinos y mandatarios provinciales. El control sobre todos ellos será más fácil y efectivo, dado que la nueva estructura piramidal de la administración con una acusada jerarquización de títulos y funciones. Aunque el emperador aparezca públicamente más oculto que antes, su presencia en cada acto administrativo es más fuerte que nunca.

Luego se dio inicio a una serie de conflictos que llegaron hasta el año 312, momento en el cual se proclama a Constantino como emperador del Imperio Romano de Occidente. Este permitió la libertad del culto cristiano decretado en el Edicto de Milán (313 d.C). Además, se traslada la capital del imperio hacia Bizancio, la cual fue reconstruida por el emperador. Más tarde, a partir de noviembre del año 324, Constantino cambió el nombre de Bizancio a Constantinopla.

El imperio romano se encontraba débil, hasta que finalmente tras la muerte de Teodosio, se dividió el imperio en dos partes entre sus hijos Honorio y Arcadio, llegando a conocerse como Imperio Romano de Oriente e Imperio Romano de Occidente.

El Imperio romano de Occidente y el Imperio romano de Oriente en 476

Finalmente, se produce la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 cuando Odoacro, líder de la tribu germánica de los Hérulos, depuso a Rómulo, el último emperador occidental, mientras que el Imperio Romano de Oriente siguió sobreviviendo con el nombre de Imperio Bizantino, hasta la caída de Constantinopla (1453 d.C). De este modo, la península Itálica será gobernada sucesivamente por reyes bárbaros. Odoacro fue declarado rey de Italia, sin embargo, luego será asesinado y otros pueblos germanos dominaron la región. Por lo tanto, inicia un largo periodo sin unidad política, algo que será característico de la Edad Media.

Organización política del Imperio Romano

La organización política del imperio romano fue la siguiente:

  • El Emperador: éste representaba la máxima autoridad sobre todo el imperio, incluyendo en el ámbito religioso, político y militar.
  •  Prefecto del pretorio: estas autoridades comandaban los guardaespaldas del emperador (La guardia pretoriana) y luego con el tiempo fueron adquiriendo funciones legales y administrativas. Pasaron a ser administradores de las prefecturas pretorias. (divisiones administrativas del imperio romano tardío)
  • Provincias Imperiales: Provincias cuya administración dependía directamente del emperador, siendo gobernadas por senadores y ecuestres ( hombres con un fuerte patrimonio) a los que se atribuyen diversos títulos y/o funciones: legatus para los gobernadores de rango senatorial; praefectus, procurator o praeses para los de rango ecuestre. Estos sujetos eran nombrados directamente por el emperador. La responsabilidad financiera de estas provincias recayó en los procuratores, funcionarios de la administración imperial de rango ecuestre encargados de supervisar la gestión económica de los legati.
  • Provincias Senatoriales: Provincias cuyo gobierno fue confiado al Senado, aunque ello no significa que quedarán al margen del emperador. Eran normalmente territorios ya pacificados que no requerían ocupación militar. Generalmente los gobiernos o mandatos de estas provincias tienen una duración anual.

Organización social del Imperio Romano

La organización social del Imperio romano fue diferente al orden social republicano. Ya no tenemos la tradicional división entre plebeyos y patricios, porque en este periodo se suele hablar de los Honestiores y los humiliores.

  • Honestiores: estaba integrado por los miembros de las principales magistraturas imperiales así como por todos los que tenían algún tipo de autoridad. También pertenecían a este grupo los grandes propietarios rurales, la jerarquía eclesiástica, los grandes comerciantes y algunos veteranos de guerra. Los criterios constituyentes de este grupo no fueron sólo el nacimiento o procedencia social, sino también la responsabilidad política y la riqueza. En la República  la mayoría de los hombres ricos estaban involucrados en la política. Durante la etapa imperial, era frecuente que los ricos evitaran las responsabilidades políticas y que la llamada clase “dirigencial” no se identificaran con las familias ricas  o de origen noble.
  • Humiliores: en este grupo se incluyen a todos los que no pertenecían al grupo superior: plebe urbana, pequeños campesinos, pequeños y medianos comerciantes, artesanos, asalariados, etc.
  • Esclavos: el eslabón inferior de la sociedad romana eran los esclavos, si bien es necesario distinguir distintos tipos de esclavitud – rural o urbana- su condición general era la falta de ciudadanía y derechos.

Economía del Imperio Romano

La economía de Roma se sustentaba sobre diferentes actores sociales; el régimen de arrendamiento acabaría imponiéndose sobre el de explotación directa con mano de obra esclava o libre. La explotación agraria esclavista dejó pronto (desde finales del siglo I) de ser competitiva frente al régimen de explotación libre indirecta, confiando el cultivo a campesinos (colonos). De todas maneras ambas formas de trabajo convivieron en la historia de Roma, siendo los esclavos parte importante en la economía.

Además, el imperio romano contaba con una gran red de comunicación terrestre entre todas sus ciudades y provincias, lo cual contribuía enormemente al comercio tanto marítimo como terrestre.

Aunque es cierto que el imperio romano fue una gran civilización, no dejaron a un lado la vida del campo, donde la agricultura tomaba un lugar importante. Entre los cultivos que se cosechaban estaba el trigo, el olivo y la vid, pero también hortalizas, frutas, legumbres y lino. Además, se desarrollaron técnicas agrícolas como el arado romano para mejorar la cosecha, además de técnicas de prensado de aceite, el uso de abono y técnicas de regado.

Capitel del siglo XV con un hombre arando los campos con un arado romano y una yunta de bueyes.

Por otro lado, existía el latifundio con el cual bajó la calidad de la agricultura. La minería comenzó a prosperar gracias a que conquistaron tierras ricas en minerales, donde se utilizaron esclavos para extraer dichos minerales. La construcción de puertos contribuyó mucho al comercio y a la exportación e importación de distintos productos.

Religión del Imperio Romano

La religión de la Antigua Roma después del siglo IV fue el cristianismo. Antes de este período, el culto a los dioses era la clase de veneración predominante. Durante muchos años los romanos fueron politeístas, aunque, hubo un caso particular de establecer un culto obligatorio hacia una única divinidad solar, el llamado “Sol Invictus”. Esto fue realizado por el Emperador Aureliano, sin embargo, rápidamente fue perdiendo importancia. Se perseguía con crueldad a todo aquel que tuviera una religión diferente, ya sea que fuera cristiano o judío. No obstante, la situación dio un giro cuando en el año 325 Constantino realizó una reunión entre más de 300 miembros de las religiones llamada Concilio en Nicea.

Mediante los temas que se discutieron en este, se trajo un acuerdo de paz por medio del cual se detuvieron los maltratos a los cristianos y se estableció una libertad de culto que hasta el momento era inexistente. Más adelante, en el año 380,  con El Edicto de Tesalónica, se instituyó al cristianismo como religión en Roma. En el caso de quienes participaran en adoraciones diferentes, recibirían un castigo.

“Visión de la Cruz” ,Cuadro del Renacimiento que expresa el momento en el que Constantino I adopta al Cristianismo. En Reporte Católico Laico.

Existían al menos dos tipos de cultos para los romanos: el culto público y el culto privado. En el culto público los sacerdotes se encargaban de dirigir la adoración a distintos dioses en nombre de todos. Cada dios tenía un templo dedicado y sacerdotes que sólo servían en dichos templos. Algunos dioses eran:

  • Júpiter: era el dios más poderoso para los romanos, dios del cielo y también de los fenómenos celestiales.
  • Marte: representaba el dios del ejército.
  • Juno: este era el dios de las viviendas y de las puertas de la ciudad.
  • Ceres: esta era la diosa de las cosechas.
  • Diana: representaba la diosa de la caza y de la naturaleza.
  • Minerva: esta era la diosa de la técnica y de la inteligencia.
  • Mercurio: este era el dios del comercio.
  • Venus: era la diosa de la fertilidad, de la belleza y también del amor.
  • Vulcano: este era el dios de los metales, del fuego y de los herreros.
  • Neptuno: el dios que controlaba el mar.

Tríada Capitolina clásica: Júpiter, Juno y Minerva

Por otro lado, el culto privado era orientado más bien hacia dioses familiares, quienes eran administrados por los padres de cada familia. Entre estos existían al menos tres grupos: los manes, que representaban almas de los ancestros, quienes velaban por la prosperidad de sus familiares; los lares, quienes se encargaban de proteger al hogar; y los penates, quienes se encargaban de llevar el alimento al hogar.

Caída del Imperio Romano

La división del imperio en occidente y oriente marcó el inicio del fin del imperio romano, ya que abrió las puertas para que pueblos germanos ocuparan parte del territorio bajo el dominio de los romanos, tanto Alanos, como Burgundios, Vándalos y Suevos abarcaron Hispania y el norte de África.

El imperio romano de occidente solo controlaba Italia y una pequeña porción del sur de la Galia, mientras que los generales bárbaros controlaban cada decisión a través de los emperadores que ascendieron después de Honorio, quienes no eran más que niños con un título.

En el año 402, los pueblos godos toman Italia y exilian a los emperadores a Rávena, desde donde no podían más que contemplar la caída de su imperio, mientras los godos se aprovechaban de estas tierras y las quemaban.

Posteriormente, ocurre el asalto de Roma, donde los pueblos bárbaros de la mano de Alarico saquearon la ciudad, robaron sus tesoros, profanaron sus iglesias y destruyeron una buena parte de ella. Con la toma de la anterior capital y una de las ciudades más importantes del imperio, se perdía esperanza de volver a levantarse.

Romanos contra germanos siglo I. Autor Aleksandr Yezhov

Finalmente, en el año 475 Rómulo Augústulo llega al poder, con una corta edad y nada que reflejara un poco de esperanza para el imperio, ya que se le consideraba débil. Sólo se le conoce por ser el último emperador romano de occidente, debido a que tan sólo un año después de empezar a gobernar fue sustituido por el general Odoacro, de origen bárbaro. Así fue como cayó por completo el imperio romano de occidente ante la mano de los pueblos bárbaros.

Aportes del Imperio Romano

Entre los aportes del imperio romano a la humanidad podemos mencionar los siguientes:

  • El derecho: Debido a la necesidad de regular las propiedades, castigar a quienes no obedecieran la ley y establecer normas que sirvieran para controlar al pueblo, los romanos crean el llamado Derecho Romano, el cual era un compendio de leyes, normas, disposiciones y códigos que se encargaban de regular el comportamiento de los romanos.
  • Cloacas y saneamiento: Los romanos desarrollaron una enorme red de alcantarillas y drenajes que recorrían sus calles, conectando la mayor parte de sus casas y que se mantenían limpian a través de los arroyos locales.
  • Basílicas: Las basílicas fueron creadas por los romanos como lugares de grandes reuniones y tribunales, pero que posteriormente fue tomada como estructura para las iglesias católicas.

Reconstrucción de la Basílica Ulpia.

  • Calendario juliano: Este calendario fue creado por el emperador romano Julio César, quien tenía el objetivo de que este se utilizara en todo el imperio. Estaba basado en un año solar.
  • Carreteras y autopistas: En unos 700 años, los romanos construyeron al menos unas 55 mil millas de carreteras elaboradas con pavimento que rodeaban la cuenca del Mediterráneo y cruzaban Europa, las cuales contribuyeron al comercio y el transporte.
  • Hormigón: El hormigón creado por los romanos es diferente al utilizado en nuestros días, ya que este era creado a partir de rocas volcánicas, lo cual lo hacía sumamente resistente a desintegraciones químicas.
  • Números: Los números romanos fueron inventados entre los años 900 y 800 a.C. como parte de un sistema de conteo estándar que se utilizara en la comunicación y el comercio.
  • Periódicos: El imperio romano fue el primero en crear y utilizar un sistema de circulación de información entre sus ciudades, el cual fue denominado como el Acta Diurna. Eran escritos a manos con noticias y acontecimientos locales sobre política, campañas militares, juicios, ejecuciones y otras informaciones más.
  • Acueductos y puentes: Estos sistemas fueron creados con la intención de trasladar el agua a las ciudades desde fuentes lejanas a ellas. Tenían forma de arco con una inclinación exacta a fin de que el agua fluyera a una velocidad apropiada para que el sistema no se deteriorara.

Bibliografía

¹ –Vogt, J., La República romana, Bari, 1968.

-Iglesias, J., Roma. Claves históricas, Madrid, 1985.

² Wells, C. El Imperio Romano, Madrid, 1986.

³ Kinder, Hermann; Hilgemann, Werner. Atlas Histórico Mundial I. Madrid, 2006.

Bravo, Gonzalo. Historia del Mundo Antiguo. Madrid, 2015

Patricio, J. (dir.), Poder político y derecho en la Roma clásica, Madrid, 1996.

⁶ –Alföldy, G., Historia social de Roma, Madrid, 1987

-Giardina, A., y otros, El hombre romano, Madrid, 1991.

Veyne, P., La sociedad romana, Madrid, 1990.

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  1. Me encanto la informacion, de hecho encontre todo para mi trabajo, muchisimas gracias!

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