Títulos nobiliarios

Hoy en día se estima que existen unos 2850 títulos nobiliarios en España. En la Edad Media, estos títulos conformaban el basamento del sistema feudal y permitían organizar la posesión de las tierras y las relaciones existentes de vasallaje.

Actualmente únicamente sobreviven los títulos nobiliarios en países que tienen régimen monárquico, además de los títulos pontificios otorgados por la Santa Sede.

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¿Qué son los títulos nobiliarios?

Los títulos nobiliarios son un privilegio de carácter legal que ha sido concedido desde la antigüedad y que sirve de marca distintiva entre los miembros de la nobleza. En su mayoría, estos tienen carácter hereditario. Van pasando de una generación a otra a través de la sucesión que recae en el hijo o la hija primogénita del poseedor que le antecede. El uso del título nobiliario se extiende automáticamente a los consortes legítimos y al cónyuge viudo, siempre y cuando no haya contraído nuevas nupcias.

En casi todos los países que aún poseen legislación nobiliaria vigente, como sucede con España y Reino Unido, los títulos nobiliarios no pueden ser tratados como objetos de transacciones comerciales, darle uso indebido o usurparlos. Cualquiera de estas acciones sería penalizada por la Ley.

Origen de los títulos nobiliarios

De acuerdo a lo que se relata en el Libro “Historia de Florencia” escrito por Nicolás Maquiavelo, el inicio de los títulos nobiliarios se remonta a la época del emperador bizantino Justino II (565-578). Una vez muerto su tío Justiniano, anterior Emperador, la reina consorte Sofía aconseja a Justino II sacar de Italia al general y eunuco Narsés, enviando en su lugar a Longinos. Este último habitó en Rávena, dándole una organización nueva a Italia.

En este caso no nombró gobernadores, tal como habían hecho los godos, sino que en los territorios y ciudades de importancia colocó autoridades llamadas duques. Se colocó bajó el mando de un duque la mismísima Roma, el cual enviaban todos los años desde Rávena. En Hispania, como antes se denominaba a la península Ibérica, surgieron títulos tales como señoríos y otros menos conocidos como infanzones o palanca. Estos equivalían en Aragón a los hidalgos castellanos.

Por otra parte, la iglesia católica también introdujo títulos nobiliarios pontificios. Cuando Italia pasa a manos de los franceses, se dieron cambios de organización y de forma, debido a que el papa adquirió mayor autoridad y se introdujeron los títulos como conde y marqués.

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Títulos nobiliarios: Privilegios

De acuerdo a la época de la historia, tener un título nobiliario significaba obtener diversos privilegios. Podía ser cobrar rentas, acceder a puestos de mayor rango con mejores pagos en el ejército o inclusive ingresar libremente hasta la galería de retratos del Palacio Real. Hoy en día, los privilegios que se le otorgan a la nobleza son principalmente protocolares. El último privilegio de índole legal desapreció completamente en 1984, el cual implicaba viajar haciendo uso de pasaporte diplomático. Finalmente, en España es necesario que se abonen derechos para llevar a cabo la sucesión hereditaria del título nobiliario.

Títulos nobiliarios en la actualidad

La Constitución de la Segunda República española eliminó el uso de títulos nobiliarios. Después del golpe de Estado infringido por el general Franco, fueron recuperados y se dio la potestad de crear nuevos títulos. Entre los que se crearon están: El Ducado de Primo de Rivera, Ducado de Mola y el Condado de Fenosa.

Escudo del ducado de Primo de Rivera (Elenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles, Instituto Salazar y Castro, Revista Hidalguía, Madrid, 1989).

Otro ejemplo es el caso de Portugal, donde el Reino de Portugal fue eliminado en 1910 después de la Revolución ocurrida el 5 de octubre y de la proclama de la primera República. Aun así, un decreto proclamado el 15 de octubre en el artículo número cuatro, permite usar títulos nobiliarios de manera implícita debido a la cláusula “de juro e herdade”. También el Tratado de Direito Civil del año 1929, permite usar títulos nobiliarios como un complemento para identificar al individuo.

Los títulos nobiliarios sobreviven únicamente en países con régimen monárquico, entre ellos: Suecia, República de San Marino, Reino Unido, Países Bajos, Mónaco, Noruega, Luxemburgo, Liechtenstein, España, Dinamarca y Bélgica. En repúblicas, como sucede con Alemania, los títulos nobles han pasado a ser parte del apellido.

Jerarquía de los títulos nobiliarios

Existe un orden específico de importancia protocolar con el uso de los distintos títulos nobiliarios. Después de los títulos inherentes a la familia real (Reyes, príncipes e infantes) los títulos se ordenan de esta manera:

Títulos nobiliarios: Grande de España

Aparte de los títulos ya mencionados, en España, el Rey puede nombrar lo que se denomina Grande de España. Esta es una distinción especial y la más alta concedida en este país, coloca a la persona justo debajo de los miembros de la familia real en el orden jerárquico, haciendo que se puedan escalar puestos en el orden de la nobleza. Por ejemplo, el conde que ostente también título Grande de España, estará inmediatamente encima de un marqués. Los duques, por defecto, son todos Grandes de España. Además, el rey tiene el poder de nombrar Grande de España a cualquiera que no posea título nobiliario.

Corona de Grande de España.

Privilegios de los Grandes de España

El privilegio principal de los Grandes de España consistía en tener la libertad de estar cubiertos, aun cuando estaban frente al rey. Era típico que del rey nombrar a una persona Grande de España con decirle: “Cubríos”. La grandeza influye también en el tratamiento que se les da. Los Grandes de España se les conoce como Excelentísimos Señores, el resto de los nobles son Ilustrísimos Señores.

Títulos nobiliarios otorgados por la Santa Sede

Los títulos nobiliarios otorgados por la Santa Sede se conocen como pontificios. Por lo general, el papa concedía estos a los varones y a las mujeres que se destacaban en el servicio a la iglesia, la fe católica o al Papado. Estos son en orden creciente de importancia: baronía pontificia, vizcondado pontificio, condado pontificio, marquesado pontificio y ducado pontificio.

La gran parte de los títulos pontificios son de carácter vitalicio, que se terminan al fallecer el beneficiario. También los hay hereditarios, que pueden suceder ajustándose al derecho pontificio y en los que la Santa Sede se permite evaluar a quienes los heredan. En España, estos poseen carácter de títulos extranjeros y para usarlos requieren autorización.

 

 

 

1 comentario en “Títulos nobiliarios”

  1. Enrique J. Cano Mateo

    Me extraña mi apellido Mateo y no Mateos.
    Mi abuelo materno era de Teruel.
    He investigado Mateo de Gilbert y Odón.
    Me gustaría oficializar mi nombre base a descendencia como D. Enrique J. Cano Mateo de Gilbert y Odón.
    Me gustaría títulos de Barón de Monreal, Conde de la Orden del Dragón, Marqués de Gibraleón y Duque de Ojos Negros.

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