La historia humana ha estado manchada de enfrentamientos bélicos a lo largo de toda su historia. Aunque cada guerra es distinta, por lo general sus intenciones son políticas y desembocan en un resultado común: destrucción de infraestructuras, daño ambiental, pérdida desmedida de vidas animales y humanas, gran cantidad de heridos, afectación a la población civil, daños sociales, entre otros.

Cuando se presenta una guerra, es común que exista un bando ganador de acuerdo a su poderío militar, estrategias y apoyo recibido. No obstante, en vista del avance de la tecnología, algunas guerras se han desarrollado sin que el bando ganador resulte afectado de alguna manera. Sin embargo, por lo general las afectaciones a causa de una guerra suelen llegar a todos sus participantes. A continuación, haremos un análisis completo de los tipos de guerras más frecuentes y sus características.

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Guerras civiles

Una guerra civil es un conflicto que se presenta en una comunidad, pueblo, ciudad o incluso en distintas áreas de un país. Estos enfrentamientos bélicos están formados por bandos civiles que toman armas de fuego o armas blancas con el fin de atacar y defenderse. Por lo general, quienes participan en una guerra civil pertenecen a un eje político que domina a la nación en contraposición de quienes se oponen a una ideología política impuesta.

Aunque en este tipo de guerras cada grupo busca imponer su punto de vista, intereses e ideologías, con frecuencia estos objetivos son desestimados por las acciones violentas de cada partida, convirtiéndose en encuentros bélicos que persiguen el dominio de un territorio y por la fuerza implantar los objetivos perseguidos.

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En África se han presentado distintas guerras civiles que en su gran mayoría han quedado escondidas a la luz pública, debido a la poca importancia que le dan las autoridades internacionales. Algunas de estas guerras llegan a ser de corta duración, sin embargo, hay otras que se han mantenido a lo largo de muchos años.

Por otro lado, la lucha de etnias o razas también ha formado parte de los detonantes de guerras civiles en todo el mundo, en las cuales la raza está por encima de cualquier tipo de ideología, tal como sucedió en el genocidio de Ruanda en el año 1994, donde la civilización de raza Hutu emprendió una matanza contra civiles de raza Tutsi.

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Calaveras en memoria de las víctimas del Genocidio de Ruanda.

Cuando estos enfrentamientos se salen de control, como fue en el caso antes mencionado, se produce la intervención de naciones extranjeras, con el fin de controlar el conflicto, o incluso para apoyar a alguno de los bandos.

Otro ejemplo de guerras civiles fueron las Guerras Carlistas.

Guerras ofensivas

Las guerras ofensivas son aquellos ataques bélicos que son llevados a cabo mediante una invasión al territorio del país enemigo. Por lo general, las grandes potencias militares tomaban la iniciativa en el ataque, llevando el campo de batalla lejos de su nación. No obstante, estas guerras requerían una gran inversión económica por parte de la nación que llevaba a cabo la invasión.

Este tipo de guerras demandaba la movilización de tropas, equipos de guerra, armamentos, establecer un plan de suministro alimenticio, suministro de municiones y la elección de una base de operaciones provisional. Sin duda, estas acciones requerían una gran planificación, pero como resultado positivo, se reducían los efectos que causa una guerra en territorio propio, donde por lo general los ataques eran dirigidos hacia las bases militares y ciudades principales del país invadido.

Como ejemplo claro de las guerras ofensivas podemos mencionar las Guerras Napoleónicas. Napoleón Bonaparte tuvo éxito en la mayoría de las acciones militares que encabezó gracias a que contaba con un ejército capacitado y bien equipado que se adaptaba rápidamente a los distintos terrenos de batalla.

Guerras Napoleónicas

La clave de las guerras ofensivas era realizar un ataque bien organizado e inesperado. No obstante, algunas de las guerras ofensivas resultaron ser de doble filo, ya que al estar lejos de la base de operaciones de la nación, los ejércitos quedaban expuestos a ser acorralados y a quedarse sin suministros que les ayudara a mantenerse abastecidos a lo largo de la guerra.

Guerras defensivas

Este tipo de guerras se basaban en la defensa de una ciudad o una posición estratégica. En la antigüedad era común que los imperios fortificaran sus capitales y otras ciudades de importancias con grandes murallas. Un ejemplo claro de esta táctica fue el imperio babilónico, quienes levantaron un muro protector alrededor de su ciudad capital. Ante un ataque o asedio por parte de tropas enemigas, el sistema de muros permitía que las tropas protegieran la ciudad de una invasión, realizando ataques desde la parte superior de los muros.

Con el pasar de los años algunas potencias erigieron castillos fortificados, los cuales eran equipados con cañones que repelían la incursión de ejércitos enemigos. Por ejemplo, el imperio español hacia uso de los castillos dentro de su reino y en las tierras colonizadas como forma de defensa efectiva frente a cualquier ataque anunciado o imprevisto.

Con el avance tecnológico y la aparición de armas modernas, muchos ejércitos usaron una modalidad defensiva en la que esperaban al enemigo en tierras propias, donde hacían uso del conocimiento del territorio a su favor, que por lo general era desconocido por los ejércitos invasores, lo que resultaba propicio para planificar los combates. Sin embargo, las guerras defensivas con frecuencia fueron causa de destrozos, ya que las batallas en distintas ocasiones se llevaban a cabo en las ciudades.

Tecnología Militar Rusa

En la actualidad muchos países están equipados con tecnología militar que les permite estar preparados para repeler un eventual ataque bélico aéreo, marítimo o terrestre.

Guerras de trincheras

Las guerras de trincheras fueron enfrentamientos bélicos que se desarrollaron en zanjas excavadas en la tierra con el fin de obtener protección del fuego enemigo. Este tipo de protección militar se empezó a usar durante la Revolución Francesa y en las Guerras Napoleónicas. Sin embargo, se hicieron populares durante la Primera Guerra Mundial, en vista de que se hicieron presentes prototipos de armas más poderosas y eficaces.

Las trincheras se cavaban en posiciones de guerras estratégicas con el fin de mantener el control o la defensa de un área de importancia. La elaboración de estas por lo general era rudimentaria, por lo tanto los soldados quedaban expuestos a la tierra, el barro y a la intemperie ambiental. Ciertamente, estas zanjas brindaban protección frente a los disparos, pero también daban lugar a los ataques con granadas entre los ejércitos de ambos bandos. Con frecuencia, las trincheras de ambos ejércitos se encontraban a distancias cercanas y el terreno que quedaba en medio de ellas se le denominaba tierra de nadie, debido a que era una franja muy peligrosa, llena de alambre de púas e incluso de minas terrestres.

Los soldados que ocupaban estas posiciones por lo general tenían que soportar condiciones duras, en vista de la proliferación de ratas, piojos, lodo, nieve y cadáveres. Algunas trincheras eran verdaderos laberintos que servían de comunicación con pasadizos mediante los cuales recibían refuerzos, equipamiento, municiones y alimentos. Además, algunas contaban con áreas cubiertas, en la que los soldados podían descansar.

Imagen de una trinchera cerca de La Boisselle durante la batalla de Somme en julio de 1916.

Actualmente, este tipo de estrategia de guerra ha sido sustituida parcialmente en vistas de las nuevas metodologías de enfrentamientos, que por lo general no requieren de incursiones terrestres, tal como sucedió durante la Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial.

Guerras de revolución

Las guerras de revolución son aquellas que persiguen un cambio radical en la estructura de gobierno establecida en un país. Este tipo de guerras enfrentan al gobierno que puede ser una monarquía, un régimen extremista o dictatorial, contra civiles y dirigentes políticos de oposición que buscan un cambio en la constitución y una reforma total en el tipo de gobierno.

Estas guerras son consecuencia del malestar general en que se encuentra una sociedad, tanto a nivel civil como a nivel militar. Surgen como una medida radical de cambio político en la que se espera hacer valer los derechos civiles y el respeto a los bienes, así como un encauzamiento económico que recupere a la nación.


“Caricatura de las tres órdenes: un campesino, un noble y un miembro del clero“, caricatura anónima, 1789.

Alrededor del mundo se han presentado distintas guerras de revolución. Algunas obtienen un resultado inmediato y otras un resultado negativo en el intento de cambio. Un ejemplo de este tipo de guerras, fue la Revolución Francesa, la cual tuvo una duración de 10 años, comenzando en el año 1789 y finalizando en el año 1799. Para esa época la clase menos favorecida se encontraba sumida en la pobreza, siendo víctima de la depreciación económica.

Igualmente, la clase burguesa  se estaba enfrentando a los abusos de la monarquía, lo que afectaba su estabilidad económica. De esta manera, se inició una revuelta generalizada que terminó con un golpe de estado llevado a cabo por Napoleón Bonaparte. Las guerras de revolución han causado una gran cantidad de muertes en todo el mundo, y no siempre han tenido el desenlace deseado por los revolucionarios. En ocasiones, el resultado final ha sido el establecimiento de otro gobierno que hace un cambio en la política, pero estableciendo un gobierno dictatorial que vela por sus propios intereses.

Guerras de independencia

Una guerra de independencia es aquella en la que los habitantes de una zona determinada luchan por separarse de un país o librarse del dominio de un gobierno que los maneja como colonia, limitando su soberanía y disfrute de recursos. Por lo general quienes participan en estas guerras son las fuerzas militares rebeldes con un apoyo civil que respalda el movimiento independista.

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En la historia política se han presentado distintas guerras de independencia, muchas de las cuales tuvieron éxito. Como ejemplo de estas guerras podemos mencionar las guerras independentistas en la que las fuerzas patriotas de cada país buscaban emanciparse del dominio que ejercía la corona española. Un ejemplo de ello es la Guerra de Cuba.

Estas guerras se presentaron como consecuencia de los abusos y falta de beneficios para la población, ya que todo estaba organizado para el beneficio de los poderes administrados por el gobierno español.

No solo en América se han presentado este tipo de guerras, también han tenido lugar en todos los continentes, trayendo como consecuencia la caída de imperios y la pérdida de territorios dominados por estos. Como resultado final, muchos países lograron su independencia a través de guerras.

Caída de los Imperios de la Edad Antigua

Guerra de conquista

La guerra de conquista tiene como propósito extender el territorio de una nación al invadir el territorio de una nación vecina o distante. Habitualmente, este tipo de guerras se emprendían contra naciones más débiles, lo que facilita una incursión invasora exitosa. En muchos casos este tipo de guerras se llegaron a presentar con pretextos que encubrían la verdadera razón de la invasión.

Ha sido común que los países potencia emprendieran una guerra de conquista asegurando que se realizaba con el fin de proteger a su nación o incluso proteger a los habitantes de la zona invadida. Algunos de los detonantes de estas guerras eran la anexión de tierras con buena ubicación estratégica para el comercio, adquisición de zonas petrolíferas, zonas agrícolas y zonas mineras. Sin embargo, en muchos casos el dominio de otras naciones era sinónimo de poder y reconocimiento como potencia mundial.

En la era ante cristiana existieron potencias tales como Babilonia, Grecia y Roma, las cuales mediante batallas extendieron su dominio en sus respectivas épocas. En tiempo modernos, muchas potencias como Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España emprendieron este tipo de guerras, en muchas ocasiones con éxito.

Guerras feudales

El feudalismo fue un tipo de gobierno común en la Edad Media. En este sistema de gobierno los reyes tenían vasallos a quienes les cedían dominio sobre tierras y ciudades con el fin de que contribuyeran a la estabilidad del reino defendiendo los intereses del mismo. Sin embargo, este mismo modelo empezó a crear inestabilidad y reclamos de derecho y autonomía por parte de los vasallos más influyentes.

Esto propicio distintas guerras, en las que quienes en un tiempo apoyaron a una instancia de gobierno, se volvieron en su contra, creando una guerra feudal, la cual se puede definir como una guerra interna, en la que los integrantes de la fuerza de gobierno pelean por sus propios intereses y desconocen al poder central. Igualmente una guerra feudal puede ser causada por una lucha de dominio de territorio entre reyes.

Guerras Feudales

Un ejemplo de guerra feudal es el conflicto bélico denominado la Guerra de los Cien Años, en la cual los reinos de Inglaterra y Francia lucharon por el control de territorios que eran considerados vasallos de Francia, pero eran reclamados por el rey de Inglaterra. Esta guerra duro unos 116 años, cuando los partidarios del rey francés vencieron a los ingleses y lograron el dominio sobre las tierras reclamadas por el reino de Inglaterra.

Guerras mundiales

Una guerra mundial es un enfrentamiento bélico que encara a distintas naciones de varios continentes. Aunque en la historia de la humanidad ha habido diversas conflagraciones militares de gran alcance, las guerras que se libraron en los años 1914 hasta 1918 y desde 1939 hasta 1945, son las de mayor alcance e influencia en el mundo moderno. En vista de la cantidad de países que participaron, se las conoce como la Primera y Segunda Guerra Mundial, respectivamente.

Aunque en la Primera Guerra Mundial participaron varios países aportando apoyo mediante el envío de ejércitos, los principales beligerantes de esta guerra fueron Francia, Gran Bretaña y Rusia, quienes hicieron frente a la Triple Alianza conformada por el Imperio Alemán, el Imperio austrohúngaro e Italia.

Durante la Segunda Guerra Mundial la participación de naciones fue aún más amplia, con resultados más catastróficos en comparación con la Primera Guerra Mundial. Las principales naciones que participaron como aliados fueron: China, Polonia, Gran Bretaña, Francia, Rusia y Estados Unidos, quienes lucharon en contraposición de las potencias del eje, integrada principalmente por Alemania, Italia, Japón, quienes recibieron el apoyo de otras naciones.

Soldados durante la II Guerra Mundial.

Cabe destacar que en esta guerra participaron de manera indirecta una gran cantidad de países, prestando apoyo al enviar tropas, suministros de combustible o rompiendo relaciones con alguno de los países implicados. De esta manera, estas dos guerras mundiales contaron con una participación conflictiva nunca antes vista. Luego de finalizar esta guerra de manera definitiva el 14 de agosto de 1945, no se ha vuelto a presentar un conflicto militar de tal magnitud.

Guerras políticas

La guerra política se caracteriza por las luchas de control gubernamental. En algunos casos llega a establecerse gobiernos paralelos acompañado de revueltas civiles y acciones bélicas. La guerra política puede presentar dos caras, una de control informativo y guerra psicológica, así como el desarrollo de luchas entre guerrillas armadas propiciada por partidos políticos de derecha e izquierda.

Este tipo de circunstancia ha derivado en guerras civiles, tal como por muchos años ha sucedido en numerosos países de África, donde en diversos estados la lucha por el poder ha desembocado en matanzas en las que se enfrentan dos o más facciones políticas de una nación.

Guerras químicas

Son aquellas guerras en las que se usan compuestos químicos de propiedades toxicas con el fin de incapacitar, herir o matar al enemigo. Las guerras químicas se diferencian de las guerras biológicas por el hecho de que estas se basan en gases tóxicos y no en agentes biológicos de alta peligrosidad como el Ántrax.

Las guerras químicas se caracterizaban por el uso de armas que se activaban sin causar una gran explosión, por lo tanto podían pasar desapercibidas al principio. El daño radicaba principalmente en la liberación de gases tóxicos que podían afectar las vías respiratorias, los ojos, e incluso irritar y quemar la piel. Dichos ataques por lo general eran acompañados de una ofensiva de artillería.

En vista de las condiciones de guerra, muchos ejércitos hacían uso de máscaras que protegían las vías respiratorias y los ojos de los soldados. Algunas de estas máscaras contaban con filtros que contrarrestaban los gases a fin de que el soldado pudiera respirar aire descontaminado.

El cloro, el fosgeno, la mostaza, entre otros, formaban parte de los gases químicos comúnmente utilizados en estas guerras. Todos los gases usados causaban distintas reacciones, algunos incluso fueron mortales. El uso de estas armas dependía mucho de la dirección del viento, si la brisa estaba a favor, las tropas podían usarlo sin ser afectados. Sin embargo, en algunas ocasiones el viento cambiaba de dirección, afectando al propio ejército que le daba uso. Durante la Primera Guerra Mundial se le dio un uso amplio a este tipo de armas, causando más de 85.000 muertes y alrededor de 1.177.000 en bajas no letales.