Los pueblos germanos han sido unos de los más influyentes en Europa y han dado origen a diferentes culturas de la actualidad. Muchos de estos fueron influenciados por los romanos, pero aun así conservaban sus raíces y su cultura lo más que podían.

Uno de estos pueblos eran los francos, veamos a continuación características de estas tribus germanas.

PUBLICIDAD DE GOOGLE

Origen de los francos

No se conoce muy claramente el origen de los francos, ya que fueron un pueblo con pocas características e identidad propia, siendo resultado de un conjunto de distintos pueblos. De hecho, se mantuvieron divididos hasta que llegó Childerico, un personaje que logró unir a estos distintos grupos o pueblos y luchar contra los enemigos que querían apoderarse de las Galias, entre los que se contaban los sajones y los alanos. Sin embargo, el origen oficial del reino de los francos se atribuye a la llegada de Clodoveo I y su posterior conversión al cristianismo entre los años 496 y 506, sentando las bases sólidas de su reinado.

Ubicación de los francos

Los francos fueron un conjunto de pueblos germanos ubicados en la Baja Renania y también en territorios situados en la zona este del río Rin en la Westfalia. Este conjunto de pueblos también llegó a ser parte del imperio romano en calidad de federados, junto a muchos otros pueblos germánicos, los cuales los apoyaban en guerras con pueblos bárbaros si era necesario. Los francos se convirtieron en un de los reinos germánicos más poderosos.

Situación territorial del imperio franco entre 481 y 814.

Organización política de los francos

Los francos estaban organizados en base al sistema feudal, el cual estaba conformado por los siguientes elementos:

PUBLICIDAD DE GOOGLE

  • Rey: era el dirigente principal que tenía la autoridad para controlar a todo el pueblo.
  • Vasallos: este grupo estaba conformado por condes, duques y otros personajes influyentes que estaban a cargo de distintas tierras en nombre del rey, a fin de custodiarla y llevar cuentas a él. Eran considerados nobles por su puesto de autoridad y responsabilidad, lo cual les reportaba grandes beneficios.
  • Vasallos menores: estos conformaban el grupo que estaba controlado por el rey a través de sus vasallos principales, y estaban obligados a prestar servicios. Lo conformaban los señores feudales, los caballeros, soldados, abades, obispos, campesinos y también servidores del rey y del resto de los vasallos principales.

Una representación del siglo XIX de diferentes francos (400 a 600 dC)

Organización social de los francos

Los francos estaban organizados socialmente de una forma muy simple, ya que la clase noble, o mejor conocidos como los vasallos, eran quienes tenían la oportunidad de alcanzar puestos más altos, de dirigentes, como ser parte de la asamblea de guerreros o también del mando militar, además de llegar a ser reyes de alguna tribu. Los hombres libres o vasallos menores eran quienes conformaban el ejército y se dedicaban a otras actividades cotidianas. Finalmente, los esclavos se dedicaban a cultivar y hacer tareas asignadas por sus amos.

Economía de los francos

En la Renania existía una economía comparativamente estable y próspera. Esto se debía al hecho de que en aquella época la economía reinante en la región ubicada entre el Bajo Rin y el Canal Británico se había desarrollado más que la economía de la región del Mediterráneo, donde de hecho iba cada vez peor. Luego, con el desarrollo de las guerras, estos pueblos sufrieron aún más en sentido económico. Sin embargo, las poblaciones ubicadas al norte prosperaron un poco más. Por ejemplo, en Colonia se había desarrollado la industria del metal, mientras que en Maastricht y Trier, se desarrolló la fabricación de cerámica.

Por otro lado, los francos habían logrado que en una zona más allá del Somme los campesinos que trabajaban como siervos y funcionarios del estado, recibieran su remuneración en forma de tierras a modo de préstamo. Se cree que este sistema o cambios fueron instaurados por los francos tras su conquista, pero la verdad es que tiene su origen en el imperio romano, quienes se valían de la esclavitud y del préstamo de tierras. De hecho, este sistema se convertiría en una de las características propias de la Edad Media, más que de la antigüedad, con consecuencias que afectaban en sentido social, económico y hasta político.

Religión de los francos

Los francos, que tenían origen germano, siempre habían sido politeístas y paganos. Pero en especial se dedicaban a adorar dioses relacionados con las fuerzas de la naturaleza. Por ejemplo, adoraban a Odín como su dios principal, el cual representaba al dios de la guerra. Pero posteriormente se convirtieron al cristianismo, empezando por Clodoveo I, lo cual fue un gran choque para las poblaciones de los francos, aferrados a sus creencias paganas. Sin embargo, cabe destacar que el catolicismo le dio estabilidad duradera a este reino franco.

El bautismo de Clodoveo I, que lo convirtió en el primer rey franco cristiano.

Cultura de los francos

Refiriéndonos al reino franco después de la conversión al cristianismo, la religión se convirtió en la base cultural de este reino debido a que se dieron a conocer por toda Europa, expandiéndose más que nunca. Posteriormente, convertidos al Imperio Carolingio con Carlomagno al mando, los francos también tenían una gran influencia religiosa con el catolicismo, expandiendo así sus enseñanzas y su lengua, el latín.

Por otro lado, es necesario destacar que la cultura de los francos se destacaba por un espíritu guerrero entre sus pobladores, además de suntuario pero con un toque cristiano.

Además, es digno de mención que la figura del mayordomo se popularizó a través de los francos como parte de su cultura. Este era una persona de amplia confianza para el rey, mucho más que un sirviente.

Arquitectura de los francos

Los francos desarrollaron muy bien la arquitectura, la cual se caracterizó por dos períodos, primero el merovingio y luego el carolingio. Así, lograron construir grandes iglesias con un toque de influencia romana, algunas de ellas edificadas incluso en Armenia y otras en Siria. De hecho, muchas de las iglesias que se levantaron en el período merovingio se han reconstruido y remodelado con el paso del tiempo, mientras que algunas otras han desaparecido, como es el caso de la Basílica de San Martín.


El pináculo de la arquitectura carolingia: la capilla palatina en Aquisgrán, Alemania.

  • ¿Te ha resultado útil este artículo?
  • SiNo