Emperador

La palabra emperador proviene del término en latín imperator. Es así como se le denomina al monarca que es soberano de un imperio o que tiene a otros reyes como vasallos. Este título es el de mayor dignidad y está por encima del título de rey.

Por su parte, la palabra emperatriz es el equivalente femenino y se usa para designar a la esposa del emperador (emperatriz consorte), a la madre del mismo (emperatriz viuda) o a la mujer que ejerce la monarquía por su propio derecho (emperatriz reinante).

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Definición de Emperador

Para designar al jefe de Estado, de gobierno y de la fuerza militar de un conjunto de territorios y pueblos conquistados se usa el término emperador. El verbo en latín imperare se traduce “mandar”. En la antigüedad el emperador era definido por el poder y, en especial, por la capacidad de mando militar que poseía. Estas características le permitían conquistar muchos territorios, de manera que el vocablo emperador comenzó a utilizarse para identificar a quienes gobernaban vastas extensiones de territorio que de forma conjunta se llamaba imperio.

Emperador romano

El titulo emperador, utilizado para denominar al soberano que estaba sobre reyes de un territorio, fue usado especialmente cuando estaba en pleno apogeo el imperio romano. Aunque los emperadores romanos son los más conocidos, en otros lugares del mundo se utilizaban otros términos para denominar a los jefes supremos de dichos imperios. Por ejemplo, los zares eran los emperadores del imperio ruso; se conocía como huangdi a los emperadores chinos; y así por el estilo. Finalmente, el emperador japonés es el único en la actualidad que ostenta un título que al traducirse se vierte emperador.

Cinco emperadores consecutivos de la dinastía Antonina que durante su reinado el Imperio Romano alcanzó la máxima expansión:
– Nerva (96-98)
– Trajano (98-117)
– Adriano (117-138)
– Antonino Pio (138-161)
– Marco Aurelio (161-180)

Emperadores romanos más destacados

Historia de los emperadores romanos

Fue en el año 27 antes de la era cristiana cuando Octavio Augusto (también conocido como César Augusto) unifica el mundo romano y establece lo que se conoció como Imperio Romano. Sin embargo, no quiso asumir poderes absolutos y resquebrajar así el sistema político que dominaba en Roma para aquel entonces. Esto se debió al ejemplo que representó el asesinato de Julio César (44 a. C.), quien fue acusado por el senado de intentar darle fin a las libertades civiles republicanas.

Octavio crea el principado

Octavio Augusto decide crear el principado, un régimen que mantenía los cargos y las formas republicanas, pero en el que los grandes cargos públicos recaían sobre él mismo. De esta forma, Octavio se garantizó el control del Imperio pero recibió el título de princeps civium o el primero de los ciudadanos. Puede decirse que Octavio creó el armazón sobre el que se establecería la condición de Emperador en un futuro.

El surgimiento del título Emperador

Corona imperial

En los siglos que siguen, los emperadores eran referidos comúnmente como princeps ya que la paz y el clima político permitía que la función civil del emperador predominara. Pero es debido a la crisis ocurrida en el siglo III que el mando imperial pasa a manos de caudillos militares. De esta manera, el monarca romano adquiere una característica más militar. Al punto de que la única garantía de mantenerse en el poder era la fortaleza que poseía como caudillo militar. Fue así como el título Emperador se generaliza y, a medida que pasaba el tiempo, se relacionó este título con el de amo y señor absoluto del imperio.

Poderes del Emperador

Al establecer el Principado, Augusto cambia la autoridad suprema por un conjunto de poderes y cargos, siendo esto en sí mismo una demostración de autoridad. Al actuar como Princeps Senatus, este determinaba el comienzo y el fin de las sesiones del Senado, colocaba la agenda, las reglas que debían seguir los senadores y podía reunirse con embajadores extranjeros como representante del Senado. Actuando como Pontifex Maximus, el Emperador era el que regía la parte religiosa del Imperio.

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Poder legal del Emperador

Aunque los poderes ofrecían dignidad e influencia al emperador, no eran como tal una autoridad legal. Es en el 23 a. C. cuando Augusto otorga poder legal al Emperador. Esto lo hace incluyendo, entre los cargos que poseía, los poderes de tribuno sin tener que poseer dicho cargo. De esta forma el Emperador tiene inviolabilidad y el poder de perdonar a los civiles por algún hecho criminal. Con estos poderes, también podía condenar a muerte sin hacer juicio previo a quien interfiriera en el desarrollo de sus deberes.

El tribunado imperial permitía al Emperador manejar a su antojo el Senado, proponer alguna ley, vetar sus decisiones y lo que proponía otro magistrado. Con este poder también podía convocar asambleas romanas, que ejercía como presidente y proponía leyes en estos foros. En todos los casos, los poderes solo aplicaban dentro de Roma, por lo que el emperador necesitaba de otros poderes para frenar a los gobernadores y cónsules de las provincias que conformaban el Imperio.

Dos clases de Imperium para el Emperador romano

Para solucionar el problema antes mencionado, Cesar Augusto intenta otorgar el derecho de poseer dos clases de imperium al Emperador. Uno era como cónsul, dándole poder máximo en Roma, y otro denominado Imperium Maius, que le permitía tener poder fuera de Roma (como si se tratara de procónsul).

Augusto de Prima Porta, estatua de César Augusto en el Museo Chiaramonti de la Ciudad del Vaticano.

Por lo tanto, el Emperador tenía la misma autoridad que los cónsules. Pero fuera de Roma, los cónsules eran superados por el Emperador. El imperium maius ofrecía al Emperador la autoridad por encima de los gobernadores en las provincias romanas. Se convirtió en la autoridad máxima en asuntos de naturaleza provincial y tenía el mando supremo de las legiones romanas.  Tenía también el poder de nombrar gobernadores en las provincias sin que el Senado interfiriese.

Fin del linaje imperial del Emperador romano

Finalizando el siglo III y en un proceso que tardó varios años, el Imperio de Roma se divide en Oriente y Occidente, cada uno con sus emperadores propios. La línea sucesoria de Emperadores por el lado Oeste se interrumpe al finalizar el siglo V, dando inicio a la Edad Media. Por el lado Este, la sucesión continuó hasta que en 1453 cae Constantinopla. Siendo Constantino XI Paleólogo el último emperador.

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