El Pipila (1782-1863)

En el año 1810, el primer movimiento independentista de México se encontraba en pleno desarrollo. Las tropas insurgentes dirigidas por Miguel Hidalgo se hallaban presentes en la ciudad de Guanajuato, donde tenían sitiada la Alhóndiga de Granaditas. Un regimiento de soldados realistas estaba presente acuartelado en las instalaciones con el fin de defender el edificio, en el que además de soldados, también estaban presentes civiles que buscaban resguardo del inminente enfrentamiento bélico.

Los insurgentes planeaban abrir dicho edificio, el cual era utilizado para almacenar el excedente de las cosechas que eran recogidas durante todo el año. Es por ello que para los realistas era sumamente importante proteger el edificio, ya que el alimento allí almacenado servía de provisiones para las tropas realistas, así como al resto de la población.

Fue en este enfrentamiento que Juan José de los Reyes Martínez, mejor conocido por el sobrenombre de “El Pipila”, tuvo una participación valiente y determinante para que el ejército insurgente, prevaleciera y tomara la Alhóndiga de Granaditas y venciera al regimiento realista que defendía dicha edificación.

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Nacimiento de El Pipila

El Pipila, Juan José de los Reyes Martínez, nació en el seno de una familia modesta el 3 de enero de 1782, en la ciudad de San Miguel el Grande, hoy conocida como San Miguel de Allende en honor a Ignacio Allende, ciudad situada en el estado mexicano de Guanajuato. Sus padres fueron Pedro Martínez y María Rufina Amaro.

¿Quién fue El Pipila?

Juan José de los Reyes Martínez, quien era conocido por el sobrenombre de El Pipila, fue un hombre que se dedicó a trabajar en las minas de Guanajuato desde su juventud. Su ocupación en las minas era de barretero y posteriormente se desempeñó como encargado de un colectivo de barreteros de los que fue jefe inmediato.

Fue descrito por Pedro García como un hombre valiente, mestizo de contextura musculosa y fuerte debido al extenuante trabajo físico con el que se desenvolvía en las minas. Su apariencia fue descrita como la de un indígena Otomí, con piel de color morena, cabello lacio y oscuro. Además, sabía leer y escribir debido a que cursó estudios en su ciudad natal antes de dedicarse a la minería.

Recibió el apodo de El Pipila debido a que tenía la cara cubierta de pecas y cicatrices propias de la viruela. Dicha apariencia se asemejaba al moteado que tienen los huevos de un pavo. En la región del Bajío, ubicada en el centro de México, se le conocía al pavo y al huevo que empolla el pavo con el nombre de pipila. De allí que se le conociera por ese famoso apodo.

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Formó parte del ejército dirigido por el cura Miguel Hidalgo y participó valientemente en la toma de la Alhóndiga de Granaditas ubicada en la ciudad de Guanajuato. Luego de los movimientos independentistas, siguió trabajando en las minas ubicadas en la región de Guanajuato. Padeció de una enfermedad común entre los mineros llamada Silicosis, la cual causa insuficiencia respiratoria y se produce por la exposición prolongada al polvo de Sílice, la cual acabó con la vida de El Pipila.

Toma de la Alhóndiga de Granaditas

Participaciones de El Pipila en la historia

El Pipila participó en los movimientos independentistas mexicanos, pero se hizo famoso por su colaboración en la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, la cual tuvo lugar el 28 de septiembre de 1810 en la ciudad de Guanajuato. Este acontecimiento formó parte de los numerosos conflictos independentistas que se desarrollaron en México. Cuando las tropas dirigidas por Miguel Hidalgo llegaron a la ciudad de Guanajuato se les unieron algunos civiles entre los que se contaba El Pipila quien se desempañaba como minero.

Hidalgo ya en Guanajuato decide tomar la Alhóndiga de Granaditas, lugar que funcionaba como almacén de cosechas, con el que se abastecía el ejército realista. Sin embargo, muchos habitantes de la zona se escondieron en este lugar junto con un contingente de soldados que pretendían defender el edificio, lo que propició el asedio por parte de las fuerzas del ejército independentista.

Los insurgentes se encontraban en medio de una racha de victorias y reveses, sin embargo el ímpetu de lograr el dominio y la libertad hizo que cada vez más lograran el apoyo de soldados y civiles. Por lo tanto, se propusieron tomar la Alhóndiga. Juan Riaño era el intendente de Guanajuato, quien de hecho conocía a Hidalgo desde la construcción de la Alhóndiga.

Fue Riaño quien decidió resguardarse en dicho edificio junto con su familia, pobladores del lugar y las tropas a su mando en vista de la inminente llegada del ejército rebelde. Con el fin de negociar la rendición, Hidalgo envió un emisario que le propuso a Riaño una rendición pacífica. Sin embargo, Riaño no quiso aceptar y reafirmó su fidelidad a la corona española, por lo tanto se negó a entregar la ciudad.

El Pípila en el asalto a la Alhóndiga de Granaditas en 1810. Detalle de diorama en el Museo del Caracol. | Fuente Wikipedia

De esta manera comenzó el acoso bélico sobre quienes se resguardaban en la Alhóndiga, que gracias a su tamaño y estructura, servía de fuerte protector ante los ataques de los insurgentes. En medio del conflicto, Riaño decide salir con un grupo de hombres con el fin de defender la fortaleza, pero no prevalecieron y murieron en batalla. Aun así, los insurgentes no lograban entrar al edificio. Fue entonces cuando Juan Martínez, El Pipila, se ofreció para quemar la puerta.

Esta acción temeraria la llevó a cabo cargando sobre su espalda una losa de piedra que lo protegió del fuego enemigo. De esta manera pudo llegar hasta la puerta, a la que le prendió fuego con una antorcha que tenía en la mano. Una vez destruida la puerta, los insurgentes lograron entrar y le dieron muerte a todos los que allí estaban escondidos, consumándose una victoria más para el ejército insurgente.

Fallecimiento de El Pipila

El personaje Juan José de los Reyes Martínez, El Pipila, falleció el 26 de julio de 1863 en San Miguel de Allende su ciudad natal, ubicada en el estado de Guanajuato, México. Luego de culminar la batalla de la independencia mexicana, El Pipila regresó a su antigua ocupación laboral como minero. Se cree que su muerte estuvo ligada al polvo y a los gases tóxicos que aspiró durante años en las minas en las que trabajó.

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