Batallas de Guanajuato (1810)

La ciudad de Guanajuato fue testigo de muchos acontecimientos de la gesta independentista, destacaremos dos batallas que marcaron a esta ciudad y dejaron un registro histórico que hoy día se conmemora. En septiembre de 1810 apenas a 12 días del Grito de Dolores o inicio de la guerra de independencia, los insurgentes entran a Guanajuato.

En noviembre de ese mismo año, ya el virreinato español tenía tropas preparadas para hacer frente al movimiento de independencia, y ocurre otra batalla entre las dos fuerzas militares causando una mortandad. ¿Por qué se escoge a Guanajuato para estas batallas y qué repercusión tuvieron en la guerra? ¿Quiénes fueron los personajes principales que se enfrentaron, quién fue el vencedor y cómo se desarrollaron estos acontecimientos? Veamos a continuación.

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¿Cuándo y dónde tuvieron lugar estas Batallas de Guanajuato?

En este artículo haremos mención de dos batallas ocurridas en Guanajuato, debido a que están muy relacionadas. La toma de Guanajuato o toma de la Alhóndiga de Granaditas y la batalla de Guanajuato, así como ésta última depende mucho de la batalla de Aculco del 7 de noviembre de 1810 para entender lo que allí ocurrió.

Recordemos primeramente que la gesta independentista comienza oficialmente con el Grito de Dolores del 16 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores donde el cura Hidalgo pasó a ser el líder principal del movimiento de independencia y junto con él se destaca Ignacio Allende, capitán del ejército español en Nueva España. Solo unos días después del Grito de Dolores, con un incipiente e indisciplinado ejército, sin preparación y con un comandante que hasta hacía poco era el cura del pueblo, pero que ahora era el caudillo de un levantamiento, en su segunda misión estas tropas llegan a Guanajuato, pues antes habían tomado Celaya. El 28 de septiembre ocurre la primera batalla en Guanajuato o toma de Guanajuato por las fuerzas insurgentes.

Causas de las Batallas de Guanajuato

Esta primera batalla en Guanajuato, por llamarla de alguna manera, pues a esta toma de Guanajuato del 28 de septiembre de 1810 algunos la consideran un saqueo y masacre de civiles, pero no olvidemos que la Alhóndiga de Granaditas es una edificación de tres plantas de 75 por 68 y 23 mts de alto y muy resistente, de modo que al acuartelarse allí tropas realistas, aquello fue una auténtica batalla, pues los insurgentes no lograban tomar ese fuerte o plaza. Pero lamentablemente había allí más civiles que soldados y fueron masacrados innecesariamente manchando así aquella batalla. La causa es justamente el inicio de las campañas independentistas, y concretamente la renuencia a rendirse sin pelea de las fuerzas militares realistas de Guanajuato, quienes en dos oportunidades se les advirtió de las consecuencias.

El combate de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, Óleo sobre tela, José Díaz del Castillo, 1910. | Fuente Wikipedia

La causa de la segunda batalla de Guanajuato ocurrida el 26 de noviembre de 1810, fue la derrota de la Batalla de Aculco unos días antes, el 7 de noviembre de 1810. Los insurgentes teniendo como líder a Ignacio Allende que escaparon tras la derrota sufrida, se refugian en Guanajuato, y son alcanzados por las fuerzas realistas comandadas por el brigadier Félix María Callejas.

Desarrollo y personajes de las Batallas de Guanajuato

Los personajes que participaron en las dos batallas libradas en Guanajuato.

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La Toma de Guanajuato el 28 de septiembre de 1810

Insurgentes:

  • Miguel Hidalgo como líder principal, el teniente general Ignacio Allende, general Mariano Abasolo y el teniente coronel Juan Aldama, quienes habían sido militares realistas, general José Mariano Jiménez, Juan José Martínez “el Pípila”, entre otros.

Realistas:

  • Intendente teniente general Juan Antonio Riaño y el teniente Barceló.

La Batalla de Guanajuato 26 de noviembre de 1810

Insurgentes:

  • El teniente general Ignacio Allende como comandante y el teniente coronel Juan Aldama al mando según se cree de unos 35.000 hombres.

Realistas:

  • El Brigadier Félix María Calleja al mando de un ejército profesional de al menos unos 2.000 hombres de infantería y 7.000 de caballería.

La toma de Guanajuato 12 días después del Grito de Dolores dejó un mal sabor por la desigualdad militar entre los bandos y la ejecución de los civiles. Al llegar Hidalgo a Guanajuato, los realistas junto con el intendente Riaño, se atrincheran en el edificio de la Alhóndiga de Granadita dispuestos a dar batalla, 2500 realistas y junto con ellos muchos civiles españoles. El teniente Barceló y sus soldados subieron al techo del recinto y desde allí plantó una lucha tal, que los insurgentes llegaron a pensar que no podrían tomar el edificio. Allí es cuando interviene el minero apodado “el Pípila”, quien propone incendiar la puerta de la Alhóndiga y lo logra, al entrar la matanza y el saqueo quedaron como un mal recuerdo para la historia.

El Pípila ha sido inmortalizado en un monumento con vista panorámica a Guanajuato.

La Batalla de Guanajuato del 26 de noviembre de 1810 vuelve a enfrentar a los dos bandos en guerra en Guanajuato, esta vez los insurgentes al mando del general Allende vienen huyendo desde Aculco donde los realistas los vencieron, se refugian en la ciudad, pues las tropas realistas al mando del brigadier Callejas les vienen pisando los talones, la mayoría de este ejército realista viene a caballo. Tras unas horas de batalla, los realistas que se imponen hacen retroceder a los insurgentes y finalmente tienen que huir hacia Guadalajara para salvar lo que queda de las tropas. Los realistas desquitan la matanza ocurrida la primera vez en Guanajuato, capturando y fusilando a cientos de insurgentes que no lograron escapar, se desconoce la cantidad exacta de muertes, sus cabezas fueron exhibidas en la Alhóndiga de Granaditas.

Consecuencias de las Batallas de Guanajuato

Las consecuencias de estas dos batallas influyeron mucho en el desarrollo de la guerra de independencia. La primera con la toma de la Alhóndiga de Granadita, creó un rechazo a la brutalidad del ataque con saqueos y matanza de civiles, lo cual haría que los realistas fusilaran y degollaran a todo prisionero tomado en algunas batallas de la zona, sobre todo de líderes de la insurgencia.

La consecuencia de la Batalla de Guanajuato fue que las tropas independentistas se replegaran a otras ciudades importantes, tomándolas y creciendo en fuerza; también hubo un rompimiento entre Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, líderes iniciales de la gesta independentista.

Vencedor de las Batallas de Guanajuato

En la toma de Guanajuato, la victoria fue de los insurgentes al mando de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Juan Aldana. La diferencia de tropas era notable. Los insurgentes eran unos 50.000 aunque muy mal armados y los realistas unos 2.500 más civiles españoles.

En la segunda, la Batalla de Guanajuato, las tropas eran unos 35.000 insurgentes contra un número indeterminado de realistas al mando de Félix Calleja, se cree que pudieron ser alrededor de unos 9.000 y la victoria aplastante correspondió a Calleja, quien se convertiría en la pesadilla de las tropas insurgentes.

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